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Cómo impactan los días de lluvia en los comercios de Canning

Menos circulación, caídas de hasta el 50% y un fuerte crecimiento del delivery marcan las jornadas lluviosas en distintos comercios de la zona.

Cómo impactan los días de lluvia en los comercios de Canning

Los días de lluvia cambian por completo el movimiento comercial de Canning. Diario Canning recorrió negocios de distintos rubros y habló con dueños, empleados y encargados para conocer cómo se modifican las ventas cuando el mal tiempo desalienta a los vecinos a salir.

En la concesionaria Chery de Wuhu Motors explicaron que durante las jornadas lluviosas disminuye considerablemente la cantidad de personas que frenan a mirar vehículos.

Sin embargo, destacaron que quienes igualmente se acercan suelen hacerlo con una intención de compra más concreta, ya que difícilmente alguien se detenga bajo la lluvia si no está realmente interesado.

En el restaurante Lipée, Ariel, su dueño, señaló que estos días trabajan aproximadamente entre un 30% y un 40% menos que durante una jornada soleada. De todos modos, buena parte de esa caída se compensa a través del delivery.

La gastronomía también muestra comportamientos diferentes según el producto. Eduardo Babino, dueño de Santo Sushi y Musel, contó que en jornadas frías y lluviosas los clientes suelen inclinarse más por la cafetería y la pastelería de Musel, buscando productos dulces y con más calorías.

Una situación similar atraviesa Brownie Planet, donde crecen los pedidos de cookies y productos dulces, especialmente mediante aplicaciones de delivery.

En Bears, que combina heladería, cafetería y pastelería, aseguraron que durante estos días prácticamente no ingresa público al local y que la actividad se sostiene principalmente con pedidos y productos de pastelería.

Los paseos comerciales abiertos aparecen entre los más afectados. En The Pencil Store, de Plaza Canning, estimaron que las ventas pueden caer entre un 40% y un 50%, mientras que en Sarkany también remarcaron que la lluvia reduce notablemente la circulación de personas por el paseo.

A las menores ventas se suma otro problema compartido por casi todos los comerciantes: el barro y la limpieza constante de los locales cada vez que ingresan clientes.