Tragedia en la Ruta 58

“Tenía tres trabajos para construir su casa”: el dolor del mejor amigo del árbitro que murió en la Ruta 58

Matías Zema compartía casi todos sus días con Sergio Beneventano, el árbitro de 35 años que murió tras ser atropellado en San Vicente. Estaba casado, tenía dos hijas y trabajaba para terminar su casa. Su amigo recordó los años que pasaron juntos y pidió justicia por su muerte.

Foto enviada por WhatsApp el 26/10/2026
Sergio Beneventano en la cancha durante su labor como árbitro

Sergio Beneventano, árbitro de 35 años, murió tras ser atropellado en la Ruta 58 a la altura de San Vicente. Su fallecimiento generó conmoción en el fútbol de los countries de Canning y un profundo dolor entre sus amigos y colegas, quienes lo recordaron por su esfuerzo y calidad humana.

El accidente ocurrió durante la noche del miércoles 21 de octubre, cuando Beneventano regresaba en moto de dirigir un partido en el country San Lucas. Fue embestido por un Volkswagen Vento conducido por un joven de 18 años, vecino de Fincas de San Vicente. El árbitro falleció en el lugar y el conductor quedó imputado, mientras la investigación judicial sigue en curso.

Sergio estaba casado, tenía dos hijas y trabajaba en tres empleos para sostener a su familia y construir su casa en un terreno detrás de la vivienda de su madre. Su vida estuvo marcada por el esfuerzo y el compromiso con sus seres queridos.

El recuerdo de su mejor amigo y la comunidad

Matías Zema, su mejor amigo y compañero de arbitraje, compartió el dolor de la pérdida y recordó los años que pasaron juntos. "Lo conocí en 2021 y empecé a dirigir siempre con él. Viajábamos siempre juntos, pegamos una amistad muy fuerte. Muchas veces cuando no trabajábamos salíamos a comer algo", contó Zema.

Ambos recorrían casi todos los días el trayecto desde Lanús hasta Canning para dirigir partidos en los barrios privados. "Deja un vacío enorme. Teníamos una conexión terrible. Mucha tristeza, una persona tan querida en el ambiente de Canning", expresó.

Foto enviada por WhatsApp el 26/10/2026
Sergio Beneventano junto a su amigo Matías Zema

Zema destacó la actitud de Sergio dentro y fuera de la cancha: "Él tenía una actitud espectacular con la gente. Siempre predispuesto y con una sonrisa, por eso lo querían todos".

El esfuerzo de Sergio y el pedido de justicia

Además de arbitrar, Sergio tenía otros trabajos para reunir dinero y avanzar con la construcción de su casa, cerca de su madre. "Él tenía tres trabajos y todo lo estaba poniendo para levantar su casa atrás de lo de la mamá. Tenía dos hijas. Nos íbamos de Lanús a Canning casi todos los días para dirigir juntos", recordó su amigo.

Foto enviada por WhatsApp el 26/10/2026
Sergio Beneventano y colegas en una jornada de arbitraje

A pocos días de la tragedia, Zema reconoció que le cuesta asumir la ausencia de alguien con quien compartía casi todas sus jornadas. "La verdad que tengo una tristeza absoluta, pero lamentablemente hay que afrontarlo, seguir adelante y pedir justicia por Sergio", manifestó.

El cariño de los countries de Canning por Sergio

Las palabras de Zema también se reflejan en los testimonios de quienes conocieron a Beneventano durante sus años como árbitro en el fútbol intercountry.

Federico Wugner, de Echeverría del Lago, lo recordó como una persona muy educada que siempre buscaba fomentar la buena relación entre ambos equipos.

Foto enviada por WhatsApp el 26/10/2026

Desde Don Joaquín, José, coordinador del club, destacó: “Un buen árbitro con muy buena llegada a los chicos y buen trato con los grandes, que eso no es poco. Muy educado y siempre con una sonrisa y así lo queremos recordar”.

Por su parte, Matías Alvez, de Saint Thomas Sur, recordó el tiempo que compartieron trabajando y expresó: “Nunca mal humor. Se nos fue un crack. Lo recordaremos siempre de la mejor manera”.

El fútbol femenino de Terralagos señaló que Sergio en lo personal lo recuerdan por su sonrisa, su cordialidad y, sobre todo, por el respeto con el que siempre se relacionó. “En un ámbito donde muchas veces las emociones ganan, él sabía escuchar, mediar y encontrar la manera de resolver los conflictos. Muchas de nosotras lo hemos visto interactuando los más chicos y educaba, enseñaba. Era diferente”. En tanto, Nano, del Supermaster de La Martona, destacó su trabajo con los más chicos y el respeto que se había ganado dentro de la cancha.

Cinco hombres posan en el campo de fútbol, tres son árbitros y dos jugadores, bajo la luz artificial del estadio.

“Una pérdida muy grande para lo que es el fútbol intercountry. Yo lo sentí mucho, me puso triste porque no se merecía irse de esta manera”, expresó Nano.

Sin embargo, entre todos los recuerdos, el de Matías Zema tiene un significado especial. Perdió al compañero de los viajes, al amigo de las comidas después de los partidos y a quien conocía de cerca los sueños y el esfuerzo que hacía por su familia.

Hoy, además de recordar su sonrisa, los momentos compartidos y los proyectos que quedaron pendientes, su principal deseo es que se haga justicia por Sergio.