Un viejo carro que durante años acompañó a la familia de Víctor Milicia, dedicada a la floricultura en las ferias de Lanús, fue recuperado y puesto en funcionamiento en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). La estructura, construida hace cuatro décadas por Antonino, padre de Víctor, ahora será utilizada para comercializar productos elaborados en la institución.
La iniciativa surgió del propio Milicia, docente de las materias Horticultura y Floricultura y de Botánica Morfológica en Agrarias, quien conservó el carro durante años en su casa y finalmente decidió llevarlo a la Facultad en la que se formó y donde actualmente trabaja. El nuevo punto de venta fue inaugurado el lunes 10 de agosto y recibió el nombre de "Don Nino", en memoria de su padre.
"Este carro lo hizo mi padre ya hace aproximadamente 40 años con sus propias manos", contó en diálogo con El Diario Sur. Para él, aquella etapa fue determinante en su futuro: "Yo fui creciendo, siempre acompañándolo, porque ya de chiquito iba con él a participar de las ferias y a vender". Según recuerda, en las ferias ofrecían plantas ornamentales, flores de corte e insumos destinados a la floricultura.
Con el paso de los años, ese contacto cotidiano con las plantas se convirtió en una vocación. "Me empecé a encariñar con la producción de todas las plantas ornamentales, y ahí decidí estudiar la carrera de Agronomía", explicó el vecino de Monte Grande.

De las ferias de Lanús a un proyecto de Agrarias
Después de recibirse de ingeniero, Víctor mantuvo su vínculo con la UNLZ. Actualmente está al frente de la Maestría en Floricultura.
El carro, en cambio, había quedado en su vivienda. Durante un tiempo la familia analizó la posibilidad de venderlo, aunque el valor afectivo terminó pesando más. "Había una cuestión sentimental muy fuerte", señaló Víctor. La idea de trasladarlo a la Facultad apareció de manera espontánea: "Pensé, el carro podría ir a la Facultad".
A partir de allí, la estructura dejó de ser solamente un recuerdo familiar y pasó a formar parte de un proyecto de la institución. "Creía que podíamos formar un punto de venta en la Facultad para vender las cositas que se producen en la huerta, las hortalizas que hacen los chicos", explicó.
El carro fue intervenido por trabajadores de Agrarias, que se encargaron de repararlo, pintarlo y acondicionarlo para su nueva función. Los recursos obtenidos a través de las ventas, indicó Milicia, serán destinados a los estudiantes y podrán utilizarse para cubrir gastos vinculados con apuntes, viajes y otras necesidades.

El recuerdo de Antonino, presente en el carro
La transformación también incluyó un detalle que conecta el presente con el origen de la estructura. La familia incorporó una fotografía de Antonino al carro, junto con el nombre con el que era conocido: "Don Nino".
La inauguración se produjo el 10 de agosto, una fecha que para Víctor tiene un significado especial: ese mismo día, pero en 2014, había fallecido su padre.
Antonino no solo fue quien construyó el carro, sino también una de las personas que impulsó a Víctor a continuar con sus estudios. El recuerdo de aquellas conversaciones todavía permanece.
"A veces llegas a casa y decís no, que no voy a estudiar más, que esto, que esto, no, hay que estudiar, hay que estudiar, me decía", contó.
Su padre llegó a verlo convertirse en ingeniero y obtener un título de posgrado en Floricultura. Ahora, varias décadas después de haberlo construido, el carro permanece en la Facultad de Ciencias Agrarias como parte de un proyecto productivo y también como recuerdo de aquella historia familiar.
"Las grandes decisiones se tomaron ahí charlando con mi padre", resumió Víctor.







