Después de permanecer 11 meses internada a la espera y luego de recibir un trasplante de corazón, Ariana, la nena de Canning cuya historia conmovió a la comunidad, ya regresó a su casa junto a su familia. Hace dos semanas recibió el alta médica y comenzó una nueva etapa, marcada por la recuperación, el reencuentro con la vida cotidiana y las primeras experiencias fuera del hospital.
En una entrevista brindada a El Diario Sur en vivo, su mamá relató cómo fueron estos primeros días en el hogar y la importancia que tiene para la pequeña poder volver a compartir momentos que durante casi un año le fueron imposibles. “Todo es muy distinto al hospital después de estar 11 meses internada. Poder estar en casa y que Ariana vaya recuperando lo que perdió es muy importante”, expresó.
La madre recordó que la niña había sido internada en julio de 2025, cuando apenas tenía cuatro meses de vida. Desde entonces, la familia atravesó un largo proceso dentro del hospital, hasta que finalmente, hace dos semanas, pudieron regresar a su hogar. “La verdad que estamos superbien acá en casa. Está empezando a hacer cosas que en el hospital no podíamos. Ve la luz del sol, siente el aire fresco”, contó emocionada al describir esta nueva etapa.
El cambio de entorno representa mucho más que un alta médica. Para Ariana significa comenzar a descubrir experiencias cotidianas que durante su internación quedaron postergadas, mientras continúa con su recuperación.
La vuelta a casa también permitió que la familia pudiera reorganizar su rutina. Según explicó su mamá, ahora puede volver a combinar el cuidado de Ariana con el trabajo, algo que durante la internación resultaba imposible. “Ahora también puedo pasar tiempo con ella y pude volver a la rutina de trabajar”, señaló.
La prolongada estadía en el hospital también tuvo consecuencias en el desarrollo de la pequeña, que ahora deberá recuperar parte del tiempo perdido. “Quedó internada a los cuatro meses y no pude disfrutar nada con ella. Ahora estamos empezando de cero para que sea lo mejor”, expresó.
En ese sentido, explicó que Ariana atraviesa un proceso diferente al de otros niños de su misma edad debido al tiempo que pasó hospitalizada. “Ella está terrible. Obviamente chicos de su edad están empezando a caminar y ella está aprendiendo a gatear”, comentó.
Pese a ese retraso en algunas etapas del desarrollo, la familia vive este presente con entusiasmo, celebrando cada pequeño avance que antes parecía imposible mientras la niña permanecía internada.







