Hoy, el predio donde se desarrolla Portland es uno de los puntos de mayor crecimiento urbano de Canning. Sin embargo, hace más de dos décadas ese mismo lugar, cuando funcionaba el campo de golf La Esperanza, fue escenario de una de las tragedias aéreas más impactantes de la historia de la localidad.
El accidente ocurrió durante la madrugada del 26 de octubre de 2003. Un avión de carga Fairchild FH-227B de la empresa CATA Líneas Aéreas había despegado a las 4:28 desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con destino a Corrientes, transportando un cargamento de diarios. Apenas dos minutos después de iniciar el vuelo, el piloto reportó una emergencia y pidió autorización para regresar al aeropuerto. La torre de control habilitó el retorno, pero instantes más tarde se perdió toda comunicación con la aeronave.
Con el objetivo de evitar que el avión cayera sobre una zona poblada, el piloto intentó realizar un aterrizaje de emergencia en un sector descampado. La aeronave descendió sobre el entonces campo de golf La Esperanza, ubicado sobre la calle Sargento Cabral y a pocos metros del country El Sosiego.
La maniobra no logró evitar el desenlace fatal. Durante el descenso, el avión impactó contra un árbol, recorrió varios cientos de metros sobre el terreno, comenzó a desintegrarse y finalmente se incendió. Los cinco tripulantes murieron en el lugar.
En un comunicado difundido horas después, CATA Líneas Aéreas informó que las víctimas eran Alberto Carnelos, Daniel Ermilio, Jorge Argañaraz, Martín Carabajal y Marcelo Altamirano. Según precisó la Policía en ese momento, cuatro de ellos fallecieron dentro de la aeronave, mientras que el quinto salió despedido cuando el fuselaje se partió.
A pesar de la cercanía con sectores habitados, el accidente no provocó heridos entre los vecinos. Desde las primeras horas de aquella mañana, personal policial, bomberos y peritos trabajaron en el lugar para recuperar los cuerpos y comenzar las tareas de investigación sobre los restos del avión.

Entre los testimonios que ayudaron a reconstruir los últimos minutos del vuelo se destacó el de un empleado de una estación de servicio ubicada a unas cinco cuadras del lugar del impacto. El hombre contó que vio pasar el avión a muy baja altura y escuchó ruidos extraños provenientes de la aeronave. Según relató, incluso pasó a pocos metros de una torre de telefonía celular de aproximadamente 40 metros de altura antes de continuar su descenso y estrellarse unos 500 metros más adelante, dentro del predio del campo de golf.
La investigación quedó en manos de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil y del Juzgado Federal de Lomas de Zamora, a cargo del juez Enrique Ferreyro Pella. Los investigadores trabajaron sobre las causas del siniestro luego de recuperar la caja negra y relevar la escena.
El entonces vocero de la Fuerza Aérea, comodoro Jorge Reta, indicó que las condiciones climáticas aparentemente eran buenas al momento del accidente y confirmó la intervención de la Junta para determinar qué había provocado la emergencia.
La transformación del predio
Con el paso del tiempo, aquel amplio predio fue transformándose. El antiguo campo de golf dejó de existir y hoy el lugar es parte del desarrollo de Portland, uno de los emprendimientos inmobiliarios más importantes que se construyen en el corredor de Canning.
Más de veinte años después, la zona presenta una realidad completamente distinta, con obras, movimiento de maquinaria y nuevos proyectos. Sin embargo, debajo de ese presente permanece el recuerdo de una madrugada que quedó grabada en la historia local y que muchos vecinos aún recuerdan como el día en que un avión cayó en Canning.







