La falta de seguridad vial en el acceso al barrio Horizontes al Sur, ubicado sobre la Ruta 16 en las inmediaciones de la intersección con la avenida Néstor Kirchner, mantiene en alerta a los vecinos, que denuncian una creciente cantidad de accidentes, varios de ellos con consecuencias fatales. Según los residentes, en los últimos años se registraron decenas de siniestros en ese punto, lo que ha generado una atmósfera de preocupación y reclamos por medidas concretas que eviten nuevas tragedias.
Uno de los episodios más dolorosos que recuerdan los habitantes del barrio ocurrió cuando una mujer mayor que vendía tortas fritas en el ingreso fue embestida y perdió la vida. El hecho dejó una marca profunda en la comunidad y se convirtió en un antes y un después: desde entonces, los vecinos insisten en la urgencia de intervenciones que mejoren la seguridad del cruce y protejan tanto a quienes intentan ingresar al barrio como a quienes circulan por la ruta provincial.
Los propios vecinos identifican como uno de los problemas centrales la ausencia de una banquina adecuada y la falta de semaforización en el acceso. Esto obliga a los conductores que viven en Horizontes al Sur a frenar en plena calzada para poder girar y entrar al barrio. Esa maniobra, explican, provoca detenciones bruscas en la ruta y exposiciones a choques por alcance cuando los vehículos que vienen por detrás no alcanzan a reaccionar. “Todos los días vemos situaciones peligrosísimas. Los autos frenan de golpe en el medio de la ruta para poder doblar y muchas veces los que vienen atrás no llegan a reaccionar”, relató Gerardo, vecino de Horizontes al Sur, resumido la sensación de riesgo constante.
Además de la falta de banquina y semáforos, los residentes denuncian la inexistencia de señalización adecuada que advierta la presencia del ingreso. Según sostienen, no hay cartelería ni elementos que alerten a los conductores sobre la entrada al barrio, lo que aumenta la posibilidad de maniobras inesperadas y de consecuencias graves. “No hay ningún tipo de señalización que advierta que acá hay un ingreso. Es un riesgo permanente”, añadió Gerardo.
Frente a esta situación, los vecinos realizaron reclamos formales ante el Municipio de Presidente Perón para que intervenga y gestione soluciones, como la instalación de un semáforo o la realización de obras que permitan un acceso más seguro. No obstante, según relatan, la respuesta del Ejecutivo local fue que la Ruta 16 depende de la Provincia y, por lo tanto, la competencia corresponde a Vialidad.
Cuando los afectados se acercaron a Vialidad en busca de una solución, obtuvieron otra respuesta negativa: desde el organismo provincial les habrían indicado que no intervendrán porque consideran que la entrada al country es “ilegal”. Esa postura dejó a los vecinos sin respuestas concretas y sin avances en materia de seguridad, mientras los siniestros continúan ocurriendo en el lugar.
A la problemática estructural se suma la falta total de iluminación en el sector. Durante la noche la visibilidad es prácticamente nula, lo que, según los vecinos, incrementa aún más el peligro y las probabilidades de accidentes. “De noche es todavía peor. No se ve nada y cualquier maniobra se vuelve mucho más riesgosa. Solo pedimos poder entrar y salir del barrio sin poner en juego nuestra vida”, concluyó Gerardo.
La combinación de la ausencia de banquina, señalización, semaforización y alumbrado público mantiene a la comunidad en una situación de vulnerabilidad. Los vecinos esperan que las autoridades competentes —municipales o provinciales— asuman la responsabilidad y articulen una intervención que ponga fin a la cadena de accidentes que atraviesa a Horizontes al Sur. Mientras tanto, la inseguridad vial sigue siendo un reclamo urgente y una fuente de temor diario para quienes viven en la zona.
“Desde el municipio nos dijeron que no pueden hacer nada porque la ruta depende de la Provincia. Cuando hablamos con Vialidad, nos respondieron que no van a intervenir porque consideran que la entrada al country es ‘ilegal’. Mientras tanto, los accidentes siguen pasando”, afirmó Gerardo.
A la problemática se suma la falta total de iluminación en el sector. Por las noches, la visibilidad es prácticamente nula, lo que incrementa aún más el peligro. “De noche es todavía peor. No se ve nada y cualquier maniobra se vuelve mucho más riesgosa. Solo pedimos poder entrar y salir del barrio sin poner en juego nuestra vida”, concluyó el vecino.
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