Echeverría del Lago es el campeón del Torneo Apertura de Primera. Lagos venció por penales a El Lauquén como local después de una final muy disputada, con pocas situaciones claras y más de 200 personas alrededor de la cancha para acompañar la definición.
El equipo local salió decidido a presionar arriba y apenas habían transcurrido 15 segundos cuando recuperó la pelota dentro del área rival y tuvo la primera oportunidad del partido, aunque no consiguió definirla.
A partir de allí, el desarrollo se volvió mucho más trabado. El encuentro tuvo constantes interrupciones, una gran cantidad de amonestaciones y muchas pelotas divididas. Las aproximaciones se limitaron principalmente a remates desde larga distancia y ninguno consiguió romper el cero durante el tiempo reglamentario.

La igualdad llevó todo a los penales y allí volvió a aparecer Tiago Cardozo. El Lauquén comenzó ejecutando la serie y el arquero de Lagos detuvo el primer remate para darle rápidamente una ventaja al campeón.
Los siguientes ejecutantes fueron convirtiendo hasta llegar al quinto penal de Echeverría. Lautaro Tricarico tomó la responsabilidad de ejecutar el remate que podía terminar la historia y no falló.
Tras la consagración, el jugador contó desde dónde nació su tranquilidad para hacerse cargo de una pelota decisiva. “Me gusta patear penales. Soy hincha de San Lorenzo y me gusta Ortigoza. La verdad que es todo tranquilidad”, expresó Tricarico luego de convertir el penal del campeonato.
El sentido de pertenencia de un campeón
Una vez terminada la definición, Tomás Corallini, capitán y delegado de Echeverría del Lago, destacó lo que representa levantar el título de Primera para un plantel con una larga historia dentro del barrio. “Muchos de los que jugamos lo hacemos desde los 8 o 10 años y ganar una copa en Primera acá es muy emotivo”, remarcó durante los festejos.

Para Corallini, la consagración también fue consecuencia del trabajo realizado durante todo el año. Al explicar una de las claves del campeón, recordó el esfuerzo que sostuvo el plantel incluso en condiciones difíciles: “Venimos entrenando muy fuerte. Una pretemporada de 20 días al hilo en verano, en invierno con 5° éramos más de 20”.
Felipe Spataro y Pedro Spataro, hermanos y referentes de Lagos, coincidieron en la dificultad que presentó El Lauquén durante una definición en la que prácticamente no hubo espacios. “Debe ser la final más dura que jugamos. Muy trabada, poco juego, pero por suerte pudimos ser campeones”, señalaron.

A la hora de encontrar una explicación para el título, ambos eligieron resumir el camino de Echeverría en un aspecto colectivo: “la unión del equipo”.







