Los jardines de Canning están cambiando de color. Según viveros y paisajistas de la zona, las especies con flores pierden protagonismo frente a las plantas de hojas grandes y variadas tonalidades de verde.
El estilo tropical, con abundante follaje y densidad visual, se consolida como una de las principales tendencias entre los vecinos.
“Hoy se usan mucho los patios internos y los pulmones de las casas con follaje verde, poco color y mucha hoja que dé esa exuberancia tropical”, explicó Paula Ferrario, paisajista de Ferrario Rosa Ingeniería & Paisajes.
Ferrario destacó que esta tendencia se impone tanto en interiores como en espacios semicubiertos: “El verde genera bienestar visual, desestresa y mejora la calidad de vida”.

El auge del estilo tropical también se percibe en los viveros locales. Desde el vivero Nikau, Ezequiel Torres afirmó que “hace unos dos años que se empezó a notar. Ahora todo lo que es tropical se vende mucho”.
Entre las plantas más buscadas mencionó la chamadorea, la ceafortia, el helecho y la boina de vasco, especies que se adaptan al clima de la zona pero requieren protección frente al frío invernal.
Torres recomendó prestar atención al riego: “El exceso de agua es el principal problema. Hay que esperar a que el sustrato se seque antes de volver a regar”. Además, sugirió usar sustratos preparados y abonados para asegurar un buen drenaje y raíces saludables.
💰 Variedad de precios y tamaños
Las plantas tropicales se consiguen en distintos tamaños y precios, que parten desde $50.000, según el tamaño y los años del ejemplar.
“Cuanto más grande, más costosa”, explicó Torres. Los clientes optan por ejemplares chicos para comenzar su jardín o por plantas más desarrolladas para obtener un espacio verde inmediato.
“En general, la gente busca armar rincones con mucho verde, algo que le dé frescura y un poco de ese clima de selva, pero sin necesidad de tantas flores”, resumió Ferrario.
🌤️ El verde como sinónimo de bienestar
Además de su valor estético, las plantas tropicales se asocian con el bienestar cotidiano.
“Mirá por la ventana y ves verde: eso ya te cambia el humor”, afirmó Ferrario. Según la paisajista, rodearse de vegetación densa contribuye a reducir el estrés y generar ambientes más relajados.
Estas especies también ayudan a limpiar y oxigenar el aire y a regular la humedad ambiental, por lo que son una alternativa funcional además de decorativa.
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