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Antonella Ruffinelli: el gol más emotivo para Terralagos

La jugadora de Queens de Terralagos convirtió de penal ante La Martona, fue distinguida con el premio de Chery y encontró en el fútbol y sus compañeras el sostén para atravesar el momento más difíciles.

Antonella Ruffinelli: el gol más emotivo para Terralagos

El fútbol acompaña a Antonella Ruffinelli desde que tiene memoria. Empezó a jugar prácticamente cuando aprendió a caminar y, a los 9 años, tuvo su primera experiencia en un club: Zeus de Monte Grande. En aquel debut dejó una muestra de su talento al convertir cuatro goles en su primer partido con un equipo de varones.

Su crecimiento fue rápido.

Entre los 15 y 16 años pasó por Independiente, luego entrenó en San Lorenzo, donde el club mantenía un acuerdo con Platense: practicaba tres veces por semana en el Ciclón y disputaba los partidos oficiales con el conjunto de Vicente López. En esa misma etapa recibió una propuesta para ir a jugar a Estados Unidos, pero decidió no aceptarla.

Hoy, con 35 años, vive en el Club de Campo Los Rosales de Canning y defiende los colores de Queens de Terralagos.

En el debut de la Copa 20° Aniversario Plaza Canning volvió a ser protagonista. Marcó de penal el segundo gol en la victoria 2 a 0 sobre La Martona y fue distinguida con el premio a la Jugada Inteligente, patrocinado por Wuhu Motors, la primera concesionaria Chery de Argentina.

Pero esa noche el resultado quedó en un segundo plano. Apenas a menos de una semana había fallecido su madre y el gol tuvo una dedicatoria inevitable.

La emoción también estuvo presente después del encuentro, durante la entrevista con la transmisión en vivo de Diario Canning, donde destacó el apoyo que recibió de sus compañeras.

"Este campeonato es para ella y todas las chicas que me acompañaron con lo de mi mamá, voy a estar siempre con ellas, es un grupo muy unido y voy a estar siempre acá", expresó.

Sus palabras reflejaron el valor que tiene el grupo de Queens de Terralagos, un equipo que, además de competir dentro de la cancha, se convirtió en un espacio de contención en uno de los momentos más difíciles de su vida. Para Ruffinelli, el fútbol volvió a demostrar que también puede ser un refugio.

Además de su trayectoria, Antonella mantiene una curiosidad que pocos conocen.

Es una apasionada de las dominadas con la pelota y fue superando su propia marca con el paso de los años. A los 10 años realizó 443 jueguitos, a los 12 llegó a 502, a los 13 alcanzó 1.323 y, ya con 25 años, estableció su récord personal con 1.589.

Ese desafío permanente con la pelota alimenta otro sueño que todavía mantiene intacto: conocer a Lionel Messi y compartir con él algunas dominadas. Un deseo sencillo para alguien que hizo del fútbol una parte inseparable de su vida.

El penal frente a La Martona quedará entre los recuerdos más especiales de su carrera. No solo porque ayudó a Queens a comenzar con una victoria la Copa 20° Aniversario Plaza Canning, sino porque fue el homenaje más sentido para la persona que siempre la acompañó en el camino.