Cuando se va a presenciar un partido entre dos equipos que en los últimos tiempos no transitan los primeros puestos de la competencia, el análisis suele pasar por las causas que llevan a los equipos a vivir esa situación. Pido disculpas, estimado lector, pero analizar a Venado II desde ese punto de vista sería un pecado imperdonable.
César Luis Menotti dice frases que, a fuerza de repetirlas, se transforman en máximas. Algunas son discutidas, pero la mayoría son generalmente aceptadas, excepto por aquellas personas para las que el resultado es lo único que cuenta. Se juega como se vive, dice el técnico campeón mundial ‘78. Jamás pisé el country para otra cosa que no sea ver al equipo de mi amigo Silvio Vilches, virtuoso número 5 de un equipo que indudablemente juega como vive, al menos, su volante central.
En un medio en el que ganar no es importante, sino todo, realmente conmueve el ejemplo deportivo que dan estos 15 muchachos vestidos de futbolistas, quienes dan lugar a la esperanza de que no todo está perdido. Varias actitudes de este equipo afirman lo que escribo: la marca férrea siempre es seguida de un interés particular por el ocasional adversario, y el correspondiente pedido de disculpas tras la falta; el entendimiento de que el juez es el que decide, más allá de la probable equivocación, expresada en la protesta contenida, es otra de las cualidades casi nunca vistas de este equipo. Algunos más jóvenes, que intentan alguna protesta, son inmediatamente contenidos por sus compañeros mayores, dando ejemplo de comportamiento. Un equipo que son más las veces que pierde que las que gana, conserva ese espíritu hidalgo de que “lo importante es competir”, más allá del resultado. los cambios que realiza delatan la consigna del "todos juegan", mas alla del resultado. Quizás por eso, el campo de juego está rodeado de esposas e hijos, quienes alientan como si en la cancha estuviera La Naranja Mecanica.
En el torneo pasado, este equipo sufrió derrotas catastróficas, algunas por más de 10 goles de diferencia. Pero no abandona la lucha, entendiendo la lucha por el juego como deporte mismo, y no como una guerra en la que todo vale para alcanzar la victoria. Esa victoria que es efímera, ya que debe ser ratificada domingo tras domingo para alcanzar un estado de satisfacción. Sólo los que entienden por victoria el compañerismo, la lealtad deportiva, que gane el mejor, el grupo de amigos, logran satisfacciones que trascienden el mero resultado.
En este contexto hubo un partido, que sólo un error defensivo y la poca puntería del local, hizo que la visita se fuera victoriosa por 1 a 0. Nada más para destacar. Apenas algún tiro cerca del arco. Después de las demostraciones que domingo a domingo viene dando Venado II, seguramente esto a nadie le importa.





