Venció por dos a uno al anterior campeón, Abril, y se perfila candidato. El conjunto de los Juniors de El Rocío volvió a ganar, está vez frente al último campeón, Abril, y siendo claramente superior. Demostró buen juego colectivo, actitud ofensiva y solidez en todas sus líneas para superar a un Abril que se sigue desdibujando cada vez más, un equipo que parecería ser que no recuerda a aquel que se consagrase durante la primera mitad del año.
En cancha de El Rocío, fue desde el primer minuto el local quien impuso los ritmos del juego. Salió a buscar la pelota bien arriba, a presionar sobre cada salida rival y demostró que el tiempo que llevan jugando juntos da sus frutos en el buen trabajo colectivo. El tridente ofensivo que ostenta el tricolor se notó engranado, eran Matías Novalis, Mariano Patrigniani y Diego Vallejo los que marcaban el ritmo del partido y perforaban cada vez más profundo la defensa de un Abril que le costaba hacer pie. El medio campo del local también se mostró fuerte, con Diego Tapia y Pablo Bromberg bien ubicados, el conjunto de la casaca blanca no conseguía salir de su propio campo y mucho menos elaborar juego durante los primeros veinte minutos. Pero si bien El Rocío atacaba cada vez con más gente e ímpetu, la pelota se negaba a entrar en la valla defendida por Fernando Capalbo. Matías Novalis fue quien tuvo la mayor cantidad de chances claras, pero no logró concretar durante los primeros cuarenta y cinco. La falta de gol en El Rocío, si bien no llegaba a ser preocupante todavía, no reflejaba el excelente trabajo de su delantera, que se entiende a la perfección y juega casi “de memoria”. El local era más, llegaba y gustaba, mientras Abril no conseguía más que algún centro tibio.
El receso parece haber funcionado para el tricolor. Ni bien salió de vuelta a la cancha el equipo local, volvió a arrancar con la misma velocidad y precisión del primer tiempo. El precario empate se veía amenazado cada vez que la pelota caía en botines locales y de hecho, antes de que el reloj consuma los primeros diez minutos, El Rocío consiguió la merecida ventaja mediante uno de los tres integrantes de la tríada que había hecho estragos en la defensa de Abríl. Fue el número 11, Mariano Parigniani, quien rompió el hielo y estableció de cabeza el uno a cero. Una vez abierta la cuenta, las cosas se hicieron más fáciles. La visita salió un poco más y le dejo espacio y El Rocío volvió a aprovechar. A los 12 minutos, en una jugada que sirve de ejemplo de buen funcionamiento de equipo, un centro de Parigniani conectó con la cabeza de Diego Vallejo y el dos a cero a los papeles. El local bajó las cortinas frente a un rival que todavía no había podido entender el juego, sufría la ausencia de Marini y que aunque después del gol haya tenido posesión casi absoluta del balón, seguía estando más cerca de recibir el tercero que de encontrar el descuento. El Rocío bajó el ritmo de juego, le dejó hacer a su rival, pero aún así seguía acumulando llegadas. Lo tuvo Vallejo a los 29, pero la pelota rozó la línea y se quedo sin cruzar de lado. También Novalis estrelló una pelota contra el palo a los 29. Lo único de Abril, el gol que aparece en el marcador. Un verdadero golazo de Adrian Fernandez, un tiro libre desde la mitad de la cancha que ingresó limpio por encima del arquero Alejandro Lucano. Un golazo de otro partido, de otro Abril.
Después del descuento, el equipo blanco intentó en vano ir por el empate, pero su envión anímico por el golazo de Fernandez no alcanzó para sortear la clarísima superioridad que había tenido El Rocío en sus tres líneas durante los dos tiempos.
El pitazo final no dejó mucho más que acotar a un resultado que, aunque discreto, probó el buen momento que está pasando El Rocío, buen momento que permite ilusionarse. {mxc}





